El otro día me dio por
ir a algunas de las librerías del centro (Barcelona) para ver si encontraba
algún libro (al ser posible de música o cine) que pudiera
interesarme. Últimamente no hay muchos libros de música que me interesen, estoy al tanto de las últimas novedades y tal... los que realmente me gustan ya los he leído y
muchos de ellos los tengo en casa. En cuanto al cine existe una
variedad mucho más amplia y extensa, hay de todo y creo que se ha
documentado mucho más en el cine que en la música. En el mundo del
celuloide encuentras libros que van des del cine francés, al japonés,
pasando por el cine sueco y acabando por el chino o el americano.
También montones de libros dedicados a todos los cineastas más
importantes y relevantes de casi cualquier país. Pues bien, esto no
pasa tanto con la música, nunca encuentro un buen libro sobre un
género tan importante como el soul, sobre artistas relacionados con
dicho estilo o sobre sellos discográficos tan considerables y
significativos como Motown o Stax... Al menos no en español. De
jazz se ha escrito mucho, con lo cual me gusta. De la música rock, de los
Beatles, de los Rolling, Elvis... ha sido excesivo y ya cansa. En el
área de la electrónica en los últimos años se han sacado buenos
libros como son los casos de Loops. Una historia de la música
electrónica, Electroshcok de Laurent Garnier o el reciente Warm-Up!
entre otros... De música “clásica” y sus autores hay a
porrones, de pop ni te cuento... Puedo decir que hay un amplio y
extenso abanico de ejemplares referentes a la música pero muchos no
me llaman la atención o estoy cansado de leer más sobre lo mismo.
Pues bien, ese día
acabé en “La Central”: gran y espacioso establecimiento donde
puedes encontrar libros musicales distintos a los de cualquier otra
librería. Me llamó mucho la atención un libro llamado: La historia
secreta del disco. Sexualidad e integración racial en la pista de
baile. La música disco es otro estilo que me seduce mucho y siempre
voy en la búsqueda de encontrar buenos discos de vinilo pero un
libro dedicado a ello... no me lo esperaba, la verdad es que tiene
muy buena pinta, el único inconveniente su precio: 30€.
Paradise Garage
David Mancuso
Sinopsis del libro
Para
sus detractores, la música disco nunca fue más que el desfile de
celebridades de Studio 54, la empalagosa música de los Bee Gees o el
chico humilde de origen italiano de Fiebre de sábado por la noche
que es transportado al firmamento por la sola virtud de su atuendo y
pasos de baile. Sin embargo, en este libro Peter Shapiro revela que
detrás de ese espectáculo de narcisismo, indulgencia y frivolidad
se esconde una historia pocas veces contada, la historia oculta de un
género nacido de la convergencia de las culturas marginales de los
homosexuales, los afroamericanos y los inmigrantes latinos e
italianos, en una época en la que el fracaso de la utopía hippie
había dado lugar a la exclusión y la guerra de pandillas. ¿Glamour
entendido como acto de rebeldía¿, el disco le dio un nuevo sentido
a la idea de comunidad al promover la integración racial, sexual y
de clase en la pista de baile. Shapiro rastrea así el origen de la
cultura disco en las luchas por los derechos civiles, el Black Power,
la edad dorada del soul, la revolución sexual y la psicodelia, a la
vez que hace foco en aquellas transformaciones surgidas al compás de
primitivas cajas de ritmo y sintetizadores que cambiaron el paisaje
de la música para siempre. En tanto la historia del disco es al
mismo tiempo la historia del nacimiento de la cultura del DJ, del
remix, y, en definitiva, de la discoteca tal como la conocemos
actualmente, este libro recupera el aporte innovador de artistas como
Larry Levan, David Mancuso, Giorgio Moroder o Arthur Russell, entre
tantos otros, y documenta el surgimiento de clubes emblemáticos como
The Loft, Le Jardin o el legendario Paradise Garage que establecieron
el canon de lo que conocemos como música y cultura dance.
Kraftwerk (central energética en Alemán) son probablemente uno de los grupos de música más afamados de la historia de Alemania.
El grupo se forjó inicialmente por Florian Schneider y Ralf Hütter en 1970. Se conocieron en el conservatorio de música Düsseldorf y formaron parte de un grupo llamado Organisation.
Poco después y de haber abandonado dicho grupo, empezaron, a principios de los 70, a pensar en Kraftwerk. Pero fue entre el 74 y 75 con Autobahn (1975) y ampliando el número de personas en el conjunto (Wolfgang Flür a la percusión y Klaus Roeder con el violín y guitarra) donde Kraftwerk saldría a la luz explotando artísticamente y dándose a conocer de forma más amplia en el movimiento electrónico alemán conocido como Kautrock, donde también aparecen grupos como NEU!, Harmonia,Can o Klaus Schulze.
Después del más que notable Autobahn, Klaus Roeder abandona el grupo y es substituido Karl Bartos.
Como nota anecdótica, Kraftwerk, prácticamente no concede entrevistas, suelen ocultarse tras ese aura de misterio que los hace más interesantes. Se les considera muy perfeccionistas en su trabajo y realmente, sí que dan esa sensación de autómatas programables, de robots o de androides de otro planeta. Es la imagen, casi mítica, de los cuatro posando de forma recta y equilibrada dando una imagen muy aséptica, limpia y meticulosa.
The Man-Machine es posiblemente uno de los trabajos de mayor relevancia que ha facturo el grupo alemán, según se dice, es el más exitoso y quizás, también de los más predominantes e influyentes.
Sin duda, estamos ante una obra de arte sonora donde encuentras joyas que innegablemente pasarán a la posteridad de la historia de la música electrónica. Sin ir más lejos, se podría citar a “The Model”, todo un himno del pop electrónico. También nos topamos con “Metropolis” un claro antecedente de la música techno. O el perpetuo "The Man-Machine", tema principal del álbum donde la electrónica fluye de forma hipnótica. Solo hay que dejarse llevar por esos minúsculos y sintéticos sonidos y un claro vocoder que años venideros se utilizaría hasta la saciedad.
Estamos ante los hombres-máquina, el futurismo, los robots, la tecnología, la vida artificial a través de la ciencia tecnológica y ante una música electrónica aun no concebida para el gran público a nivel global. Sin titubeo alguno, Kraftwerk asignan las primeras bases de la música electrónica de hoy.
Un poco de historia...
Si que es cierto que si nos remontamos en la Francia de los años 40 estaba un señor llamado Pierre Schaeffer y su musique concrète (música concreta) donde aquí, ya se tanteaba el terreno de la electrónica extrayendo sonidos sacados del ambiente y el ruido del mundo cotidiano que nos rodea. También fue uno de los primeros en manipular y trastear el sonido ya grabado, para, ulteriormente, ser insertado en otros cortes ya existentes. En pocas palabras sería el arte en el proceso del sampleo. Sistema que tanto se utiliza para la composición de la actual música electrónica.
Por otro lado estaba Pierre Henry, padrino de la electro-acústica. Ambos colaboraron juntos en numerosos proyectos de estudio sobre la música concreta y sus posibilidades creando un grupo de investigación donde se albergaban diferentes compositores y teóricos interesados en la electro-acústica o la musique concrète.
Pero si echamos marcha atrás a esta historia y dónde y cómo empezó todo, hay que nombrar de obligada forma al vanguardista italiano Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944), fundador de la principal corriente del Futurismo donde escribía extravagantes poemas y obras de teatro de corte experimental. Y por supuesto, el también futurista y el también italiano Luigi Russolo (1885-1947) pintor, inventor y ante todo, compositor de música.
En 1913, este señor inventó una máquina llamada Entonadora de Ruidos y fue uno de los primeros ideólogos de la música electrónica donde sorprendía a unos, y fue ariscamente criticado por otros. En el mismo año, firmó un manifiesto llamado “El arte de los ruidos”.
Pierre Schaeffer, Pierre Henry, Luigi Rossoloy poco más tardeKarlheinz Stockhausen oJohn Cage (padre progenitor de la música aleatoria) se aventuraron a profetizar el mañana y en pensar, estudiar y divulgar el futurismo o la vanguardia más free como forma de arte. Tiraron la primera piedra siendo unos visionarios de la electrónica y el avance sin prejuicio alguno.
Kraftwerk se encuentra en medio de ese cruce de músicas experimentales ya mencionadas y las nuevas tecnologías que ofrecieron, en su día, los esplendorosos e innovadores años 70.
Los primeros trabajos del cuarteto alemán son extremadamente chocantes y experimentales donde la noise music, los vocoders mega-robotizados, el ambient, el minimalismo, sintetizadores que no parecen de este planeta y la música industrial muy propia de la época, son su principal fuente de sonido. El ejemplo más claro está en Kraftwerk 1(1970) y Kraftwerk 2 (1971) y posteriormente en temas como “Radio Stars” o “Ohm Sweet Ohm” del Radio-Activity (1975).
Kraftwerk se basa en el futurismo, en la coexistencia del hombre y la máquina y en las fuentes de la comunicación tal y como ha ido incorporando en sus trabajos año tras año: las autopistas, los trenes, las frecuencias radiofónicas, las computadoras, las bicicletas, las carreteras, los coches y máquinas de toda índole se muestran en cada uno de sus álbumes. Trabajos facturados en el Kling Klang Studio: centro neurálgico de casi todos los discos del cuarteto alemán.
Volviendo al The Man-Machine he de reconocer que me fascina su carátula en tonos extremadamente rojizos exceptuando las corbatas que el conjunto, al completo, llevan sobre sus limpias y planchadas camisas (también rojas) y sus blanquecidos y pálidos rostros. La imagen es de las más representativas de Kraftwerk: los cuatro, puestos en línea sobre una escalera y cada uno de ellos sobre un peldaño de la misma, la imagen es sorprendente y fría al mismo tiempo.
Entre
los muchos discos de Kraftwerk,
me decanto por The
Man-Machine porque
pienso que es un disco clave para entender la música electrónica
contemporánea. Por otra parte, podría haberme decidido por
cualquier otro disco como el eterno clásico y célebre Trans
Europe Express (1977)
siendo este de gran relevancia que sirvió como punto de partida al
electro hip-hop cuando Africa Bambaataa, a principios de los 80
(creo que fue en 1982) produjo un rotundo y pegadizo bombazo
llamado “Planet
Rock”,
donde indudablemente se muestra forma clara (y descarada) la
sampleada extraída de la ya famosa melodía de "Trans
Europe Express".
Otro gran álbum del cual me siento orgulloso de tener es el Computer
World
del 81.
La verdad, quería hacer un escrito corto y conciso sobre el The Man-Machine, poner alguna foto, incluir algunos de sus vídeos... pero finalmente me he liado como una persiana y he acabado haciendo un breve (brevísimo) recorrido por la historia de Kraftwerk y sus antepasados. Se de buena tinta que la historia de Kraftwerk es mucho más amplia, donde un experto en el tema te lo explicaría de forma más extensa y posiblemente más clara. Pero esto es un blog, así que yo solo he expuesto algún dato anecdótico e incluido fotos y vídeos haciendo de ello una pequeñísima introducción. A decir verdad, he puesto lo que realmente se. Me falta mucho por descubrir sobre ellos, y es que Kraftwerk tampoco es un grupo que se haya abierto al público (con lo cual también me parece correcto). Más bien han sido seres frios, serios y distantes.
Hablando del tema, no hace mucho, Wolfgang Flür sacó un libro llamado: "Kraftwerk: Yo fui un robot". Flür,parece resaltar el aspecto psicológico de cada uno de los integrantes de este mítico grupo, a parte, claro está, del suyo propio, ya que no deja de ser un libro autobiográfico, donde se muestran inéditas fotografías e historias y detalles (nunca aireadas ni expuestas al gran público) explicadas de primera mano, por un Kraftwerk.
Finalmente, os dejo el vídeo de uno de los temas más característicos de Kraftwerk: "The Man-Machine". Dicho tema, reúne de forma lacónica lo que han sido estos últimos treinta años en el ámbito electrónico musical, siendo un trabajo vital para conocer de más cerca el electro y el techno actual.